(brb)

Un vistazo a lo que viene:
"... Badadadideido, left right right left
Badadadideido, run along with Captain Jack"

Por el Arte

January Deviant Journal Entry

It looks like a dream

El futuro pertenece a quienes creen en la belleza de sus sueños

The Game

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<^^>

¡Que forma de empezar el año!
=D GraCaias
(no esta mal escrito)

Las Crónicas de Lugh

Llamada I

“Anna”

Ya eran las ocho de la noche. Reivaj y yo, estuvimos horas y horas intentando que yo controle mis poderes. El ejercicio con los ratones estaba comenzando a tener efecto. Podía dejarlos inmóviles; y podía hacerlos volar cuando les devolvía la energía. Reivaj me dijo que no los envejeciera porque no siempre se puede regresarlos a su verdadera edad. Estaba feliz. Solo el cansancio que empezaba a sentir me hacía parar con mi entrenamiento.

- Suficiente. Si seguimos entrenándote vas a colapsar y no vas a tener energías para mañana. Será mejor que descansemos. – me dijo Reivaj mientras acariciaba a los ratones cuando los metía en sus bolsillos.

- Este bien. Solo dime algo, ¿vale la venganza, la pena de ser el blanco de unos sicarios?

El silencio lo dijo todo, Reivaj pareció ignorarme, se dio la vuelta, se puso la capucha y solo dijo: “Buenas noches Lugh”

Todavía pensé en seguirlo, y lograr que contestara mi pregunta, pero un dolor de estómago me hizo cambiar de opinión. No había comido en todo el día. Así que salí de la casa de Reivaj y entré a la mía. Reivaj me asusto cuando lo vi adentro de mi casa sentado en el sofá, junto con Sputnik a la par. Al ver esto, sarcásticamente dije:

“Nada de enseñarle a hacerse el muerto al perro…” – Reivaj rió un poco y se recostó en el sofá.

Me fui a la cocina y saque un poco de gelatina del refrigerador. Básicamente mi dieta desde empezar el Campus había sido gelatina, yogurt, cereal, jugo y leche, así que no había mucho para escoger.

Me senté en el sofá que estaba enfrente de Reivaj, encendí el televisor y cuando hice esto el teléfono sonó. Me levanté, conteste y era Anna preguntando si había averiguado algo de Reivaj. No supe que decirle así que le dije que no había averiguado algo. Pero de igual modo insistió en pasar a ver porque no había ido al campus.

¿Qué podía hacer? Es decir, no quería meter a Anna en un problema así. Reivaj coincidió conmigo y me dijo que fingiría ser mi tío que pasaba de visita. Me pareció bien.

Conocía a Anna desde hace dos años, cuando me mudé a Central. Estuvimos en un grupo de trabajo durante seis meses y nos volvimos buenos amigos. Con el tiempo llegamos a ser más que eso; nos hicimos novios. Y aunque las cosas no siempre eran perfectas, lográbamos solucionar nuestros problemas. Ella era especial, carismática, entusiasta… sorprendente. Nos conocíamos tan bien, que me costaba tener que mentirle sobre Reivaj. Pero era lo mejor ¿o no?

Las Crónicas de Lugh

Capítulo II

Sueños distantes

Después de correr arrinconar al gato lo metí en una bolsa y lo llevé adentro de mi casa. Mis brazos temblaban, y cuando agarre al gato logre ver un leve destello que salía de mi mano. El gato tenía las garras salidas, golpeaba para todos lados y no se quedaba quieto, pero poco a poco se fue tranquilizando… hasta quedar tirado en el suelo, apenas respirando…

Era increíble, en serio tenía una muy peculiar habilidad. Y aunque seguía sin entender, porque Reivaj me había dado tan sorprendente poder, una parte de mí tenía miedo de que la piedra me robara mi vida.

Estaba parado y se me ocurrió ver que tan cerca tenía que estar para que tuviera efecto el poder de la piedra; di unos pasos hacía atrás y dirigí mi mano izquierda en dirección al gato. Estaba talvez a unos dos metros, y el gato parecía recobrar el aliento… al instante salto y se fue corriendo hacía la puerta, por donde logró escapar.

-Increíble ¿Pero por qué me diste este poder Reivaj? –pensé.

Fui a mi cuarto a traer la llave de plata, y a guardar el sobre. Sputnik todavía estaba escondido debajo del sofá, intenté animarlo pero fue en vano.

Cogí la llave y me fui a la casa de Reivaj. Todo estaba lleno de polvo y telas de araña. Subí a los cuartos, entre al cuarto de Milla y justo como Reivaj dijo, debajo de la cama había una caja de madera. La saque y la abrí. No había nada más que una vieja hoja de papel que decía:

“Hola hermano, quería decirte que el próximo mes iré a visitarte. Mi papá esta de acuerdo en que viva contigo mientras estudió en la UAR. No conozco mucho la ciudad así que espero que me la enseñes. Espero aprender mucho en mi estadía por allí.
Te quiere mucho tu hermana.

Milla
P.D. saludos a Lugh”

Tenía fecha del 15 de enero del año pasado. Justo un mes antes que Milla viniera a la ciudad. No era algo que considerara muy interesante.

Salí del cuarto de Milla para ir al viejo cuarto de Reivaj; cuando escuche un ruido que venía de adentro del cuarto… Sigilosamente me acerque, y abrí la puerta de un solo empujón. Un hombre de unos sesenta años estaba buscando algo en el closet de Reivaj. Con el empujón pareció asustarse, pero cuando me vio simplemente se rió, y continúo hurgando entre las cosas de Reivaj. Al ver esto le pedí que se fuera , ya que estaba en propiedad ajena.

El viejo, rió fuertemente y me dijo con una voz seria: “Esta tampoco es tu casa, largate”

No podía creerlo un indigente me estaba echando de la casa de mi mejor amigo – ¿Qué le sucede señor? Conozco al dueño de esta casa y se que no es usted, por favor, ¡váyase o lo voy a sacar yo!

-Yo también conozco al dueño de esta casa, y si el estuviera aquí no me pediría que me fuera, Lugh. – Rió

- ¡Sabes mi nombre! ¿Quién eres? ¿Qué quieres?
- Si te dijera quien soy, no me creerías. Soy…
- ¡Reivaj! – exclamé - ¿Qué diablos te paso? Pareces…
- ¿Anciano? ¿Viejo? – comenzó a reir – No pensé que regresaras tan rápido del campus.
- ¡Estúpido! ¿Qué te paso?
- Veo que tienes la piedra incrustada en tu mano izquierda… ¿Todavía duele? ¿Ya la probaste? Anda pruébala conmigo…
- ¿Qué? Estas loco… Ya vi lo que puede hacer esta piedra y no lo voy a probar contigo. Ahora contesta, ¿Qué le paso a tu cuerpo?

Mi pregunta cambio la expresión tonta de Reivaj. Todavía no creía que fuera él, aunque eso ya no era difícil de creer después de ver lo que hacía la piedra.

-Mira Lugh... Siento haberlos preocupado. Mi hermana me hacía tanta falta, sentía que le había fallado de algún modo y no me lo podía perdonar. A los meses de su muerte, me metí a su cuarto y saque algunas cosas de su closet. Entre unos libros había una foto de ella con un sujeto, llamado Dan Carso. Atrás de la foto, escrito con tinta verde había una amenaza para mi hermana. Si ella no regresaba con este tal Dan, algo le iba a pasar. La foto era del 8 de Enero, antes de que ella pensara en venir a vivir aquí. ¿Coincidencia? No lo creo. Dan Carso fue mi primera pista que me llevo a las piedras. Fue fácil dar con el. Todavía hace unos días vivía entre el límite de la Central y de Ralibi. Era parte del cartel Carso-Roland, que impera en toda la región de los vientos*.
Al parecer su primo, Joseph Carso es quien tiene la otra piedra. El fue quien averiguo como fusionarse con las piedras, luego de muchos experimentos y muertes en sus laboratorios. Las piedras expuestas a cierto químico, llegan a actuar como un virus, que cobra vida mientras este en el cuerpo con vida. Yo me infiltre en esos laboratorios, conseguí robar dos piedras cloné el disco duro con todos los reportes y unos reactivos. Pero cuando iba a escapar Joseph quien ya tenía la piedra incrustada en su cuerpo, logro darme un golpe que no solo me robó vida, si no que me envejeció; No se que pasó pero logre quebrar una ventana y escapar en un camión de basura que iba pasando. Pero en fin, Joseph Carso recibió dinero de Dan para atacar a Milla. Joseph no era más que un peón en la familia Carso, hasta que consiguió esa piedra. Ahora es el líder de la mafia y es temido por matar sin piedad.

- Entiendo… pero ¿Qué piensas hacer? ¿Ir tras Joseph? – dije secamente
Hubo silencio, y de repente como si tomara fuerzas para contestar, Reivaj dijo:
- No solo por el. Iré por toda la familia Carso… pero necesito tu ayuda, es por eso que te di la piedra.
- ¿Mi ayuda? ¿Qué pretendes? ¿Quieres que vaya matando gente sin piedad? No soy así Reivaj… No voy a matar a nadie.
- ¡Ellos mataron a Milla!
- ¡Y estoy consiente de eso! –Conteste enojado – Ella no tenía la culpa y no merecía morir, pero no podemos matar gente movidos por la vengaza.
- No te pido que mates gente…
- ¿Y entonces que pretendes dándome este poder? ¿Qué busque empleo en un rastro? No tiene sentido Reivaj… - Reivaj se dejó caer…
- Lugh… Vine huyendo de Ralibi, ellos me están cazando… ya no puedo más, necesitaba ayuda y pensé en que me podías ayudar. Además no tenemos que matar a nadie. Cada vez que ‘robas vida’ Estas quitando la energía corporal, esto puede dejar a las personas inconcientes, o muy débiles para moverse. Para esto debes aprender hasta donde usar tu poder…

Cuando dijo esto, me acorde del ratón que apenas se movía… y que luego le devolví su energía… Pero de todas formas, si me hubiera propasado el ratón hubiera muerto…

- Vamos Lugh, Joseph Carso tiene las manos llenas de la sangre de las personas que ha matado. Sus sicarios me han seguido por toda central durante meses. Vine aquí para tenderles una trampa; y esa trampa eres tu, Lugh. -Reivaj puso una sonrisa en su rostro, así que en serio tenía un plan
- ¿Una trampa eh? Y ¿cuál es tu trampa?
- Muy bien, pues, serán de tres a cuatro sicarios. Les perdí la pista en La estación de Ralibi, así que a más tardar mañana en el tren de las 3 estarán en Central. Les deje clara la pista de donde vivo, así que si quieren dar conmigo vendrán acá. De primero vamos a separarlos, luego te explicaré cómo. Luego vamos a ‘dormirlos’ uno por uno, pues ellos esperan que yo este solo… ¿Qué piensas?
- No lo sé Reivaj… soy nuevo en esto de tener poderes – dije con un aire negativo
-Si lo sé, por eso antes debemos de practicar un poco tus poderes.

Solo terminó la oración y comenzó a buscar algo en sus bolsillos. Al fin, saco dos ratones, uno negro y uno blanco y dijo:
“Lugh, te presento al Sr. Y a la Sra. Alegría”

* La región de los vientos, es donde se situa la ciudad Central, la ciudad de Ralibi y la ciudad de Alexia.

Las Crónicas de Lugh

Capítulo I

Dos caminos diferentes

Por las mañanas el parque siempre estaba lleno. Muchas personas que viven a sus alrededores, antes de ir a trabajar salían a hacer ejercicio. Ya sea solos o con sus perros. Y esa mañana no fue la excepción. Habían unas veinte personas corriendo y saltando por todo el parque. Sputnik parecía no importarle la gente y corría de un lado a otro, mientras yo corría junto a la Señora Puch, mi vecina.

La Señora Puch era muy seria y casi no hablábamos, pero en las mañanas era una excelente compañía para hacer ejercicio.

- Bueno Lugh, ya casi son las siete – Dijo la señora Puch poniéndose su chaqueta – hoy tengo una importante reunión, será mejor que me vaya a arreglar.

- Está bien, yo también me tengo que ir… Tengo que ir al campus y a buscar información sobre Reivaj, -Silbido- Sputnik, ¡vamos ya es hora!

- Uh… ¿Todavía no sabes nada de Reivaj? –Preguntó

Pensé en decirle lo de la llamada en la mañana, pero inmediatamente me saque esa idea. No quería que me preguntara más sobre eso.

- No, todavía no he averiguado en donde esta.

- Que mal saber eso Lugh. Bueno, me voy. Nos vemos mañana.

La señora Puch se fue y luego de eso, le puse la correa a Sputnik y nos fuimos rápidamente a la casa. Al llegar a la casa, me metí a la ducha, me cambié y le puse la comida a Sputnik. Pensé en comer algo, pero al ver la hora decidí comer en el camino. Así que me puse en marcha.


Eran las siete y cuarto de la mañana cuando llegue a la estación del subterráneo. Estaba junto con unas doce personas, esperando a que llegara el tren que cruzaba el centro y llegaba al campus. Por fin llego, abordamos el ‘Aedo’ y ahí fue cuando me di cuenta de algo; entre la multitud que salió y la que entró había alguien que me estaba viendo. Solo fue un instante. No logre ver bien a esa persona, llevaba un sudadero oscuro con capucha, que le oscurecía la cara… más bien parecía una sombra. Fue extraño, pero pareció que nos conocíamos…


- ¡Oh por Dios! ¡Es Reivaj! –Exclamé cuando el Aedo se empezó a mover

No me quedaba de otra, esperar a que el Aedo llegar a la estación del centro, y luego regresar a buscar a Reivaj. Pensé en llamar a Anna para contarle, pero no estaba seguro, talvez no era él. Así que esperé.

Al fín, la estación central. Baje del Aedo y comencé a correr hacia el ala opuesta de la estación, para abordar el ‘Bonta’ que pasaría en unos cinco minutos.


Corrí lo más rápido que pude y logré llegar a tiempo, justo cuando los pasajeros del Bonta terminaban de bajar. Entre, tome un lugar cerca de la puerta y después de eso los siguientes minutos fueron eternos.

Pasaron veinte y seis minutos, cuando llegamos a la estación Santa María (la estación donde aborde por primera vez). No se ni como baje sin tropezarme, ni se como corrí tanto para salir de la estación, pero logre salir. La casa de Reivaj estaba a unos diez minutos de la estación así que no pare de correr.


Reivaj era mi vecino, más no decir mi mejor amigo. De pequeños vivíamos en a las afueras de la ciudad de Ralibi, y siempre habíamos sido bastante unidos. Hasta el 6 de Febrero del año pasado, cuando una noche una extraña enfermedad ataco a la hermana menor de Reivaj, Milla. Ella paso tres días en el hospital, sin que los doctores supieran que diagnosticar, hasta que en la madrugada del tercer día su corazón se detuvo. Reivaj cambió bastante desde entonces, dejó de ir a estudiar, se encerraba en su casa todo el día y apenas comía. Lo peor comenzó hace unos cuatro meses cuando empezó a investigar sobre esa enfermedad, y solo en eso pensaba. Un día simplemente desapareció… Junto con Anna y con Rigo, lo buscamos e incluso pusimos anuncios en los periódicos locales. Pasó el tiempo y nada, hasta ahora…

Antes de llegar a la casa de Reivaj, ví que en mi puerta había una nota pegada. Me acerque y la leí:

“Hola Lugh, tiempo sin verte… Lamento haberme ido sin avisar, pero se que después de ver lo que hay dentro de la caja negra que deje sobre tu cama me vas a entender. Por favor, ábrela.

Reihvaj”

La puerta de mi casa estaba abierta, entre despacio, camine hacia mi habitación… Sputnik estaba debajo del sofá, como si tuviera miedo de algo.

Encima de mi cama estaba una caja negra. Como si fuera el vidrio más frágil del mundo destape la caja. En la caja había una piedra verde azulada, un ratón blanco amarrado de las patas y un sobre blanco. La piedra era bastante llamativa, la tomé con mi mano izquierda y en el momento que la tomé comenzó a brillar. Empecé a sentir un dolor como que si me estuviera quemando y cortando al mismo tiempo, traté de soltarla pero no podía. Era como si estuviera pegada a mí. El dolor era intenso y de repente se detuvo… la piedra se había incrustado en mí, estaba debajo de mi piel. Asustado me precipité a tomar el sobre blanco, que decía “La vida y la muerte, dos caminos diferentes”. No le preste atención a eso, abrí el sobre; había una carta y una llave plateada.


La carta decía:

“Perdóname Lugh, solo quiero que me comprendas. Lo que hay en la caja es la razón por la que desaparecí durante todo este tiempo. La muerte de Milla, esa extraña enfermedad tiene una explicación.


¿Recuerdas las viejas historias que contaba tu abuelo sobre el desolado pueblo de Tefron, el pueblo del pecado? Pues, hace 170 años en las viejas minas de Tefron, unos mineros encontraron una extraña aleación de metales desconocidos. Cuando alguien se acercaba a este metal, comenzaba a brillar. Los mineros se sintieron atraídos por la preciosidad de estos metales, que decidieron usarlos para hacer joyas. Debido a la escasez de este extraño metal, decidieron hacer tres collares y un anillo. Sin mencionar que por más de cincuenta años los mineros continuaron buscando más de este metal en las minas de la región.


Los tres collares fueron regalados a las esposas de los mineros, y el anillo lo obtuvo el dueño de la mina, Thomas Pue. ¿Qué tiene que ver con Milla? Pues te diré. A los cuatro meses de usar estos ‘regalos’ las personas empezaron a ser víctimas de una enfermedad “desconocida” que los llevo a su muerte. A estas personas las enterraron junto con sus joyas, pero tanta fue la codicia de la gente de Tefron que saqueó las tumbas para hurtar dichas joyas. Y la historia se repitió, los nuevos dueños murieron a los pocos meses. Pero esta vez, surgió el rumor que fue por las ‘joyas malditas’. Así que juntaron las 4 joyas y las metieron en una caja de plomo que guardaron en la Iglesia local, pensando que se iban a bendecir. El tiempo paso, y fueron olvidando las joyas. Pero un día misteriosamente desaparecieron, y nadie se preocupo por buscarlas de nuevo.


Lugh, las joyas fueron llamadas ‘Piedras de la Muertevida’ las personas que las encontraron en Tefron, no sabían que eran hasta que las piedras las mataron. Estas piedras, succionan la vida de las personas que están cerca. A menos que uno sepa controlarlas… por eso te di una a ti, Lugh. Descubrí la forma de que estas joyas se fusionen con sus dueños, y así tener control sobre ellas. Ahora puedes decidir sobre la vida de cualquier ser en este planeta. Mi hermana murió porque fue víctima de estas piedras.

Yo tengo una piedra incrustada en mi brazo derecho, ahora tu tienes una piedra… hay una tercera en el fondo del lago Bilmo, en Tefron. Falta una que es la culpable de la muerte de mi hermana… ahora ya sabes que he estado haciendo.


La llave de plata es para abrir una pequeña caja de madera que esta bajo la cama de mi hermana… talvez encuentres algo interesante. Si tienes preguntas, pregúntale al ratón.”


Terminé de leer y no entendía nada… estaba frío, pálido… miraba mi mano como si estuviera a viviendo mis últimos minutos.

- ¿Gran poder? ¿Piedras de muertevida? Mierda Reivaj, ¿qué me hiciste? –Preguntaba gritando – Argh… el ratón…

De momento me acorde del ratón y lo tomé… lo puse en mi mano izquierda y de pronto ví como el ratón iba perdiendo el aliento…

- Esta muriendo… -no podía creerlo… -solté al ratón y lo puse en la cama… apenas se movía… entonces me acorde de la frase que tenía el sobre “La vida y la muerte, dos caminos diferentes”. También pensé en lo que había dicho Reivaj “tener control sobre la piedra”. Así que me dije a mi mismo: “Cuando tome al ratón por primera vez, solo pensaba en morir… tenía miedo; si ahora pienso en lo contrario…”


Lo hice, tome al ratón nuevamente pero esta vez pensé en vivir… de nuevo sentí algo en mis manos, el ratón se comenzaba a mover más ágilmente hasta que salto de mi manos y cayó en la cama…


No podía creerlo, en serio esa piedra me había dado un poder que iba más allá del conocimiento humano…


Estaba atónito, asombrado… tenía miedo y solo quería volver a probar pero con otro animal… Sputnik pasó por mi mente, pero es mi perro después de todo, así que tuve miedo de lastimarlo. Pero, el gato de los vecinos de enfrente escogió un mal momento para estar en mi ventana…

Las Crónicas de Lugh



Prologo
Tiempo


Ya era tarde cuando el teléfono comenzó a sonar, y aunque el frío y el cansancio me decían que me quedara en cama, tome fuerzas, me levante y de mal modo conteste...
Una voz jóven de mujer preguntando por Reivaj; lo que faltaba: tener que pensar en el antes de dormir.

Mi día estaba completo, había pasado la mitad del día perdido en el centro de la ciudad, tuve que gastar el dinero que le debía a Rigo, Anna seguia sin hablarme y Reivaj seguia desaparecido... no me quedaba mas que dormir con todo eso encima...

(5:30 AM)

Sputnik comenzó a ladrar a eso de las cinco de la mañana, estaba tan cansado que logre esperar a que sonara mi escandaloso despertador media hora mas tarde...
-Tranquilo Sputnik... ya vamos a salir -dije al perro mientras caminaba hacia el baño - Oh, diablos parece como si me hubieran atropellado - pensé cuando me vi en el espejo antes de bañarme.

( Beeep ) ( Beeep ) - Sonaba mi celular, a lo lejos, debajo de las sabanas. Era un mensaje, para sorpresa mía de Anna: " Necesito hablar contigo, Reivaj acaba de hablar conmigo".

Leí el mensaje un par de veces antes de hablar con Anna... No decía mucho, pero me hacia pensar en muchas cosas; estaba helado, mi corazón latía como en una película de suspenso, cada vez mas rápido... Sin más marque el número de Anna y al instante contesto:
- Anna... ¿Que paso?
- Reivaj me llamo hace un rato, dijo cosas raras sobre una tal piedra... dijo que esta vez no iba a fallar.
- Una piedra, ¿Anna de que estas hablando?
- Eso me dijo el... Lugh, ¿No crees que el pretenda hacer algo estupido o si?
- No lo se, la verdad no entiendo a que se refería con eso de piedra y de que esta vez no iba a fallar, pero como sea vamos a encontrarlo antes que haga algo estupido ¿te parece?
- Si, me parece... y Lugh, Reivaj dijo algo sobre una caja en su habitación...
- ¿Caja? Iré a revisar cuando regrese del Campus
- Esta bien, si averiguas algo me avisas. Adiós.
- Bueno, te aviso. Adiós. - Termino la llamada - Vaya... ¿En que estará pensando Reivaj? Como sea, se nos hace tarde. Vamos Sputnik, solo me cambio y salimos a correr.








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...
And I just can’t look - it's killing me
And taking control
Jealousy, turning saints into the sea
Turning through sick lullabies
...

William


W.T.F.

^^


Ya listo para el Nuevo Año

Enero =D

All I ever WantEd =D

Año Nuevo... Y Empieza el 09



Esta vez, sin tanta habladuría, que se deje venir el 09
hdrake8