Sueños distantes
Después de correr arrinconar al gato lo metí en una bolsa y lo llevé adentro de mi casa. Mis brazos temblaban, y cuando agarre al gato logre ver un leve destello que salía de mi mano. El gato tenía las garras salidas, golpeaba para todos lados y no se quedaba quieto, pero poco a poco se fue tranquilizando… hasta quedar tirado en el suelo, apenas respirando…
Era increíble, en serio tenía una muy peculiar habilidad. Y aunque seguía sin entender, porque Reivaj me había dado tan sorprendente poder, una parte de mí tenía miedo de que la piedra me robara mi vida.
Estaba parado y se me ocurrió ver que tan cerca tenía que estar para que tuviera efecto el poder de la piedra; di unos pasos hacía atrás y dirigí mi mano izquierda en dirección al gato. Estaba talvez a unos dos metros, y el gato parecía recobrar el aliento… al instante salto y se fue corriendo hacía la puerta, por donde logró escapar.
-Increíble ¿Pero por qué me diste este poder Reivaj? –pensé.
Fui a mi cuarto a traer la llave de plata, y a guardar el sobre. Sputnik todavía estaba escondido debajo del sofá, intenté animarlo pero fue en vano.
Cogí la llave y me fui a la casa de Reivaj. Todo estaba lleno de polvo y telas de araña. Subí a los cuartos, entre al cuarto de Milla y justo como Reivaj dijo, debajo de la cama había una caja de madera. La saque y la abrí. No había nada más que una vieja hoja de papel que decía:
“Hola hermano, quería decirte que el próximo mes iré a visitarte. Mi papá esta de acuerdo en que viva contigo mientras estudió en la UAR. No conozco mucho la ciudad así que espero que me la enseñes. Espero aprender mucho en mi estadía por allí.
Te quiere mucho tu hermana.
Milla
P.D. saludos a Lugh”
Tenía fecha del 15 de enero del año pasado. Justo un mes antes que Milla viniera a la ciudad. No era algo que considerara muy interesante.
Salí del cuarto de Milla para ir al viejo cuarto de Reivaj; cuando escuche un ruido que venía de adentro del cuarto… Sigilosamente me acerque, y abrí la puerta de un solo empujón. Un hombre de unos sesenta años estaba buscando algo en el closet de Reivaj. Con el empujón pareció asustarse, pero cuando me vio simplemente se rió, y continúo hurgando entre las cosas de Reivaj. Al ver esto le pedí que se fuera , ya que estaba en propiedad ajena.
El viejo, rió fuertemente y me dijo con una voz seria: “Esta tampoco es tu casa, largate”
No podía creerlo un indigente me estaba echando de la casa de mi mejor amigo – ¿Qué le sucede señor? Conozco al dueño de esta casa y se que no es usted, por favor, ¡váyase o lo voy a sacar yo!
-Yo también conozco al dueño de esta casa, y si el estuviera aquí no me pediría que me fuera, Lugh. – Rió
- ¡Sabes mi nombre! ¿Quién eres? ¿Qué quieres?
- Si te dijera quien soy, no me creerías. Soy…
- ¡Reivaj! – exclamé - ¿Qué diablos te paso? Pareces…
- ¿Anciano? ¿Viejo? – comenzó a reir – No pensé que regresaras tan rápido del campus.
- ¡Estúpido! ¿Qué te paso?
- Veo que tienes la piedra incrustada en tu mano izquierda… ¿Todavía duele? ¿Ya la probaste? Anda pruébala conmigo…
- ¿Qué? Estas loco… Ya vi lo que puede hacer esta piedra y no lo voy a probar contigo. Ahora contesta, ¿Qué le paso a tu cuerpo?
Mi pregunta cambio la expresión tonta de Reivaj. Todavía no creía que fuera él, aunque eso ya no era difícil de creer después de ver lo que hacía la piedra.
-Mira Lugh... Siento haberlos preocupado. Mi hermana me hacía tanta falta, sentía que le había fallado de algún modo y no me lo podía perdonar. A los meses de su muerte, me metí a su cuarto y saque algunas cosas de su closet. Entre unos libros había una foto de ella con un sujeto, llamado Dan Carso. Atrás de la foto, escrito con tinta verde había una amenaza para mi hermana. Si ella no regresaba con este tal Dan, algo le iba a pasar. La foto era del 8 de Enero, antes de que ella pensara en venir a vivir aquí. ¿Coincidencia? No lo creo. Dan Carso fue mi primera pista que me llevo a las piedras. Fue fácil dar con el. Todavía hace unos días vivía entre el límite de la Central y de Ralibi. Era parte del cartel Carso-Roland, que impera en toda la región de los vientos*.
Al parecer su primo, Joseph Carso es quien tiene la otra piedra. El fue quien averiguo como fusionarse con las piedras, luego de muchos experimentos y muertes en sus laboratorios. Las piedras expuestas a cierto químico, llegan a actuar como un virus, que cobra vida mientras este en el cuerpo con vida. Yo me infiltre en esos laboratorios, conseguí robar dos piedras cloné el disco duro con todos los reportes y unos reactivos. Pero cuando iba a escapar Joseph quien ya tenía la piedra incrustada en su cuerpo, logro darme un golpe que no solo me robó vida, si no que me envejeció; No se que pasó pero logre quebrar una ventana y escapar en un camión de basura que iba pasando. Pero en fin, Joseph Carso recibió dinero de Dan para atacar a Milla. Joseph no era más que un peón en la familia Carso, hasta que consiguió esa piedra. Ahora es el líder de la mafia y es temido por matar sin piedad.
- Entiendo… pero ¿Qué piensas hacer? ¿Ir tras Joseph? – dije secamente
Hubo silencio, y de repente como si tomara fuerzas para contestar, Reivaj dijo:
- No solo por el. Iré por toda la familia Carso… pero necesito tu ayuda, es por eso que te di la piedra.
- ¿Mi ayuda? ¿Qué pretendes? ¿Quieres que vaya matando gente sin piedad? No soy así Reivaj… No voy a matar a nadie.
- ¡Ellos mataron a Milla!
- ¡Y estoy consiente de eso! –Conteste enojado – Ella no tenía la culpa y no merecía morir, pero no podemos matar gente movidos por la vengaza.
- No te pido que mates gente…
- ¿Y entonces que pretendes dándome este poder? ¿Qué busque empleo en un rastro? No tiene sentido Reivaj… - Reivaj se dejó caer…
- Lugh… Vine huyendo de Ralibi, ellos me están cazando… ya no puedo más, necesitaba ayuda y pensé en que me podías ayudar. Además no tenemos que matar a nadie. Cada vez que ‘robas vida’ Estas quitando la energía corporal, esto puede dejar a las personas inconcientes, o muy débiles para moverse. Para esto debes aprender hasta donde usar tu poder…
Cuando dijo esto, me acorde del ratón que apenas se movía… y que luego le devolví su energía… Pero de todas formas, si me hubiera propasado el ratón hubiera muerto…
- Vamos Lugh, Joseph Carso tiene las manos llenas de la sangre de las personas que ha matado. Sus sicarios me han seguido por toda central durante meses. Vine aquí para tenderles una trampa; y esa trampa eres tu, Lugh. -Reivaj puso una sonrisa en su rostro, así que en serio tenía un plan
- ¿Una trampa eh? Y ¿cuál es tu trampa?
- Muy bien, pues, serán de tres a cuatro sicarios. Les perdí la pista en La estación de Ralibi, así que a más tardar mañana en el tren de las 3 estarán en Central. Les deje clara la pista de donde vivo, así que si quieren dar conmigo vendrán acá. De primero vamos a separarlos, luego te explicaré cómo. Luego vamos a ‘dormirlos’ uno por uno, pues ellos esperan que yo este solo… ¿Qué piensas?
- No lo sé Reivaj… soy nuevo en esto de tener poderes – dije con un aire negativo
-Si lo sé, por eso antes debemos de practicar un poco tus poderes.
Solo terminó la oración y comenzó a buscar algo en sus bolsillos. Al fin, saco dos ratones, uno negro y uno blanco y dijo:
“Lugh, te presento al Sr. Y a la Sra. Alegría”
* La región de los vientos, es donde se situa la ciudad Central, la ciudad de Ralibi y la ciudad de Alexia.
Era increíble, en serio tenía una muy peculiar habilidad. Y aunque seguía sin entender, porque Reivaj me había dado tan sorprendente poder, una parte de mí tenía miedo de que la piedra me robara mi vida.
Estaba parado y se me ocurrió ver que tan cerca tenía que estar para que tuviera efecto el poder de la piedra; di unos pasos hacía atrás y dirigí mi mano izquierda en dirección al gato. Estaba talvez a unos dos metros, y el gato parecía recobrar el aliento… al instante salto y se fue corriendo hacía la puerta, por donde logró escapar.
-Increíble ¿Pero por qué me diste este poder Reivaj? –pensé.
Fui a mi cuarto a traer la llave de plata, y a guardar el sobre. Sputnik todavía estaba escondido debajo del sofá, intenté animarlo pero fue en vano.
Cogí la llave y me fui a la casa de Reivaj. Todo estaba lleno de polvo y telas de araña. Subí a los cuartos, entre al cuarto de Milla y justo como Reivaj dijo, debajo de la cama había una caja de madera. La saque y la abrí. No había nada más que una vieja hoja de papel que decía:
“Hola hermano, quería decirte que el próximo mes iré a visitarte. Mi papá esta de acuerdo en que viva contigo mientras estudió en la UAR. No conozco mucho la ciudad así que espero que me la enseñes. Espero aprender mucho en mi estadía por allí.
Te quiere mucho tu hermana.
Milla
P.D. saludos a Lugh”
Tenía fecha del 15 de enero del año pasado. Justo un mes antes que Milla viniera a la ciudad. No era algo que considerara muy interesante.
Salí del cuarto de Milla para ir al viejo cuarto de Reivaj; cuando escuche un ruido que venía de adentro del cuarto… Sigilosamente me acerque, y abrí la puerta de un solo empujón. Un hombre de unos sesenta años estaba buscando algo en el closet de Reivaj. Con el empujón pareció asustarse, pero cuando me vio simplemente se rió, y continúo hurgando entre las cosas de Reivaj. Al ver esto le pedí que se fuera , ya que estaba en propiedad ajena.
El viejo, rió fuertemente y me dijo con una voz seria: “Esta tampoco es tu casa, largate”
No podía creerlo un indigente me estaba echando de la casa de mi mejor amigo – ¿Qué le sucede señor? Conozco al dueño de esta casa y se que no es usted, por favor, ¡váyase o lo voy a sacar yo!
-Yo también conozco al dueño de esta casa, y si el estuviera aquí no me pediría que me fuera, Lugh. – Rió
- ¡Sabes mi nombre! ¿Quién eres? ¿Qué quieres?
- Si te dijera quien soy, no me creerías. Soy…
- ¡Reivaj! – exclamé - ¿Qué diablos te paso? Pareces…
- ¿Anciano? ¿Viejo? – comenzó a reir – No pensé que regresaras tan rápido del campus.
- ¡Estúpido! ¿Qué te paso?
- Veo que tienes la piedra incrustada en tu mano izquierda… ¿Todavía duele? ¿Ya la probaste? Anda pruébala conmigo…
- ¿Qué? Estas loco… Ya vi lo que puede hacer esta piedra y no lo voy a probar contigo. Ahora contesta, ¿Qué le paso a tu cuerpo?
Mi pregunta cambio la expresión tonta de Reivaj. Todavía no creía que fuera él, aunque eso ya no era difícil de creer después de ver lo que hacía la piedra.
-Mira Lugh... Siento haberlos preocupado. Mi hermana me hacía tanta falta, sentía que le había fallado de algún modo y no me lo podía perdonar. A los meses de su muerte, me metí a su cuarto y saque algunas cosas de su closet. Entre unos libros había una foto de ella con un sujeto, llamado Dan Carso. Atrás de la foto, escrito con tinta verde había una amenaza para mi hermana. Si ella no regresaba con este tal Dan, algo le iba a pasar. La foto era del 8 de Enero, antes de que ella pensara en venir a vivir aquí. ¿Coincidencia? No lo creo. Dan Carso fue mi primera pista que me llevo a las piedras. Fue fácil dar con el. Todavía hace unos días vivía entre el límite de la Central y de Ralibi. Era parte del cartel Carso-Roland, que impera en toda la región de los vientos*.
Al parecer su primo, Joseph Carso es quien tiene la otra piedra. El fue quien averiguo como fusionarse con las piedras, luego de muchos experimentos y muertes en sus laboratorios. Las piedras expuestas a cierto químico, llegan a actuar como un virus, que cobra vida mientras este en el cuerpo con vida. Yo me infiltre en esos laboratorios, conseguí robar dos piedras cloné el disco duro con todos los reportes y unos reactivos. Pero cuando iba a escapar Joseph quien ya tenía la piedra incrustada en su cuerpo, logro darme un golpe que no solo me robó vida, si no que me envejeció; No se que pasó pero logre quebrar una ventana y escapar en un camión de basura que iba pasando. Pero en fin, Joseph Carso recibió dinero de Dan para atacar a Milla. Joseph no era más que un peón en la familia Carso, hasta que consiguió esa piedra. Ahora es el líder de la mafia y es temido por matar sin piedad.
- Entiendo… pero ¿Qué piensas hacer? ¿Ir tras Joseph? – dije secamente
Hubo silencio, y de repente como si tomara fuerzas para contestar, Reivaj dijo:
- No solo por el. Iré por toda la familia Carso… pero necesito tu ayuda, es por eso que te di la piedra.
- ¿Mi ayuda? ¿Qué pretendes? ¿Quieres que vaya matando gente sin piedad? No soy así Reivaj… No voy a matar a nadie.
- ¡Ellos mataron a Milla!
- ¡Y estoy consiente de eso! –Conteste enojado – Ella no tenía la culpa y no merecía morir, pero no podemos matar gente movidos por la vengaza.
- No te pido que mates gente…
- ¿Y entonces que pretendes dándome este poder? ¿Qué busque empleo en un rastro? No tiene sentido Reivaj… - Reivaj se dejó caer…
- Lugh… Vine huyendo de Ralibi, ellos me están cazando… ya no puedo más, necesitaba ayuda y pensé en que me podías ayudar. Además no tenemos que matar a nadie. Cada vez que ‘robas vida’ Estas quitando la energía corporal, esto puede dejar a las personas inconcientes, o muy débiles para moverse. Para esto debes aprender hasta donde usar tu poder…
Cuando dijo esto, me acorde del ratón que apenas se movía… y que luego le devolví su energía… Pero de todas formas, si me hubiera propasado el ratón hubiera muerto…
- Vamos Lugh, Joseph Carso tiene las manos llenas de la sangre de las personas que ha matado. Sus sicarios me han seguido por toda central durante meses. Vine aquí para tenderles una trampa; y esa trampa eres tu, Lugh. -Reivaj puso una sonrisa en su rostro, así que en serio tenía un plan
- ¿Una trampa eh? Y ¿cuál es tu trampa?
- Muy bien, pues, serán de tres a cuatro sicarios. Les perdí la pista en La estación de Ralibi, así que a más tardar mañana en el tren de las 3 estarán en Central. Les deje clara la pista de donde vivo, así que si quieren dar conmigo vendrán acá. De primero vamos a separarlos, luego te explicaré cómo. Luego vamos a ‘dormirlos’ uno por uno, pues ellos esperan que yo este solo… ¿Qué piensas?
- No lo sé Reivaj… soy nuevo en esto de tener poderes – dije con un aire negativo
-Si lo sé, por eso antes debemos de practicar un poco tus poderes.
Solo terminó la oración y comenzó a buscar algo en sus bolsillos. Al fin, saco dos ratones, uno negro y uno blanco y dijo:
“Lugh, te presento al Sr. Y a la Sra. Alegría”
* La región de los vientos, es donde se situa la ciudad Central, la ciudad de Ralibi y la ciudad de Alexia.







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